La mamá siempre quiso que yo tuviera un bebé, soñaba con ver un humanito que la llamara abuela; fue una de las cosas que no pude cumplirle, creo que eso le causaba mucha tristeza.
En los últimos dos años me he cuestionado la maternidad, "sus reglas", la manera en la que visualizamos el deber ser de las mujeres en ella y tomé decisiones quizá precipitadas, quizá correctas.
Estar embarazada fue un sueño para mí durante muchos años, tenía el nombre para cada uno, la idea, el mapa y sin embargo un día me desperté con el miedo terrible de que un humanito se llevara lo peor de mi linaje, de que incluso yo misma lo llevara por el camino que me tocó recorrer con la mamá y así el sueño se detuvo.
También pensé en el nivel de responsabilidad que conlleva una vida que depende de ti, gastos, horarios, desgaste físico y emocional; sólo de imaginarlo pude entender un poco lo duro que fue para la mamá hacerme sobrevivir en el mundo, sólo un poco.
Veo lejana la idea, ya no veo el mapa, ni siquiera sé si los nombres eran los correctos, pareciera que poco a poco se me fue diluyendo la estructura que había delimitado.
"Cuando yo sea mamá..." Era algo que me agradaba decir, hoy pienso que lo más cerca que estaré de eso será ser la eterna tía que consiente a horrores a las crías de sus primas y amigas, creo que elegí ya el camino pero de pronto existe esa idea de que me hace falta, quizá porque durante años pensé que mi realización iba a estar ahí, quizá porque he visto tantas mujeres embarazadas, tantos partos, tantos bebés que quisiera experimentarlo yo.
Pero las crías no son un juego, no es algo que pruebas y luego regresas, no me atrevería a hacerlo sin estar segura y la seguridad se aleja cada vez más.
Anoche mientras me miraba en el espejo de una casa con mejor luz que la mía observé mi cabello, tengo canas, no es una, ni dos, ni tres, son muchas, un mechón completo.
La mamá solía bromear al decir que mi mejor edad se estaba pasando, me veo las pequeñas canas que se asoman justo donde divido mi cabello y pienso "Mierda, mierda, mierda" y no es que yo no las quiera, es que más de una vez alguien me ha dicho "Tienes una cana, te la quito" y ahora pienso que si sigo así van a querer dejarme calva antes de mirarme con el cabello platinado sin haber llegado a los 30.
Es el tiempo, el deber ser de la mujer lo que me rompe la cabeza algunas noches y me provoca insomnio algunas madrugadas como hoy, no voy ni de un lado ni del otro. "Si no te casas y no tienes hijos te quedarás sola", demonios, ¿cuántas relaciones de mierda aguanté por miedo a la desolación? (Porque soledad y desolación no son lo mismo), "Mírate, tú eres tu mejor ejemplo, ahora no tienes a nadie" Es otra frase que escucho bastante desde que la mamá murió, como si para el mundo verme pasear sola por mi casa fuera imperdonable, triste, absurdo e incomprensible.
Me he dado cuenta que si piensan en una mujer viviendo sola ésta también debe cumplir ciertos estándares, nivel profesional, casa, mascotas, si no los llenas no eres éxitosa
Diablos, estoy jodida.
La maternidad, la belleza, la desolación... a veces no puedo con tanta basura junta ¿Sólo me pasa a mí? Venga, que si hay alguna allá afuera que se sienta igual de perdida que yo por favor levante la mano y siéntese conmigo un rato que quizá entre varias este camino extraño nos sea más leve, hagamos un lugar, un espacio para las que no sabemos llenar otros espacios, para las inadaptadas, las jodidas con canas, sin hijos, sin títulos, las lesbianas, incorrectas, subersivas e incómodas, las precarias, las quedadas.
¿Que tengo 27 y escribo como si estuviera amargada? No creo, tengo 27 y escribo como si todo esto me pareciera un mal chiste, uno del que no me quiero reir más...
No hay comentarios:
Publicar un comentario