sábado, 18 de febrero de 2017

Radicales, radicales everywhere...

Yo confieso, en el pleno uso de mis facultades mentales, que un día dije algo como:

 "Ay, esas mujeres están bien locas y son super radicales, que miedo con ellas." 


Lo siento, en verdad, estaba bastante malita de mis ideas y conceptos.
Al día de hoy hasta siento bonito cuando me dicen "Es que eres bien intensa, bien radical", sí, me gusta, me alegra, me llena. ¿Por qué?
El feminismo radical no es una secta, no es un grupo de mujeres que odian a los hombres, (bueno, a mí sí me gusta ver sus lágrimas de macho cada que "sufren" nuestros ataques feministas) pero no, el feminismo radical va más allá.
Ser radical implica ir a la raíz, buscar el inicio del problema y combatirlo, el mero significado de la palabra es ese "de la raíz o relacionado con ella" entonces ¿Somos radicales? SÍ ¿Queremos ver morir a los hombres? NO ¿Nos gusta tomar cerveza? Un chingo.
Cuando leí sobre el ser radical entendí que lo había utilizado mal. Entendí que en mi visión errada de las maneras "correctas" de manifestarnos el mirar a una mujer con un lateral rapado, marchando en tetas, con el coraje a flor de piel y gritando "Verga violadora a la licuadora" me aturdía bastante y me hacía llamarla radical de modo despectivo, así nomás, sin pensar poquito lo que era, sí, así como el casi 90% de la población de mi bella ciudad.
Hasta que un día dije ¿y qué carajo es esto? y me acerqué para aprender. 
Fue hasta que lo hice yo que me apropié del término, fue hasta que caminé por las calles de la ciudad sin brassiere, gritando, celebrando mi vida y la de las mujeres que me acompañaban que lo entendí, entendí porqué es importante.
Puedo decir sin duda que le vamos a parecer extremas a las personas, pero entiendo y me pregunto ¿Hay otro modo de hacernos ver? ¿Hay otro modo de luchar contra esto que nos oprime y nos mata? No lo hay.
Si me rapo un lateral y decido salir a la calle marchando desnuda es un acto de apropiación de mi cuerpo, así le digo al mundo "En mi cuerpo mando yo", si grito Machete al machote no es porque odie a los hombres es porque odio el machismo que enferma y mata todo lo que toca, si bailo, si canto, si celebro aún cuando el mundo es una verdadera mierda será porque la felicidad en estos tiempos es revolucionaria, es resistencia. 
Ser radical es buscar más abajo de la superficie, es encontrar que el machismo y el patriarcado están inmersos hasta en la sopa acompañados de su BFF el capitalismo. Sí, hay varias cosas de las cuáles hablar y escribir, mucho que entender y cuestionarnos.
Me gusta pensar que no soy la única, me gusta pensar que la siguiente vez que salga a la calle con mi tambor, con mis gritos, con mis manas, alguna chica nos va a mirar, se preguntará ¿Por qué lo hacen?, se acercará para aprender, preguntará, le acompañarán, y entonces, habrá una aliada más.


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