Llevo días intentado entender el porqué de las cosas, alguien me aconsejó que no lo hiciera, que sólo dejara que todo pasara, llevo días extrañándola tanto y al mismo tiempo deseando sacarla de mi mente. Es horrible porque de las noches que llevo durmiendo sola ya perdí la cuenta de cuántas le he soñado y me caga, me caga que mis sueños sean tan reales que cuando despierto me doy cuenta que no está, que me toca seguir con la vida acompañada de todos los recuerdos que me dejó.
Deseo tanto no haber ido a verla, ya me había hecho a la idea de perderla y después hubo una esperanza que me hizo creer otra vez que me merecía la casa con libros, las perras, los estantes que me quedaban tan altos que pedía me acomodaran las cosas para poder alcanzarlos cuando estuviera allá. Ojalá no hubiera ido.
Ojalá, ojalá, ojalá...
Ella era la esperanza de que algo en mi vida seguía lleno de amor y me daba una razón para atarme al mundo. No es su responsabilidad, es la mía, la idealicé tanto y creí que aguantaríamos todo, mierda, hay días que no quiero despertar.
Sigo sin saber cómo dejar ir, extraño tanto.a las personas que se fueron de mi vida, recuerdo que esa noche entre vino y cervezas ella fue sincera y aunque se lo agradezco no estaba lista para escucharlo, no estaba lista para darme cuenta. Extraño tantas cosas, y no tengo fuerza o ganas de ver hacia adelante. Me siento tan sola.
Antes solía pensar que mi existencia en el mundo había tocado la vida de muchos y era buena, ahora pienso que todo lo que toco lo destruyo, que no soy capaz de cuidar de nada ni nadie, ni siquiera de mi misma...
Cada día qué pasa miro la posibilidad de tomarle la palabra a mi psiquiatra sobre internarme aunque sé que es un sitio del que no saldría y me da miedo pasar por eso. Estoy volviéndome loca, estoy llena de pensamientos que me asustan, siento que no hay razón.
Hay días que parece que tengo un plan, días en los que me levanto de la cama y soy funcional un rato, luego llega la noche y busco conversaciones con extraños, con amigas, busco pero parece que aún no encuentro nada, estoy rota.
Por momentos comienza la ansiedad y siento que en cualquier instante voy a morir, me falta el aire, quiero gritar, correr, pero no puedo; mi cabeza es mi peor enemiga.
¿Cuánto tiempo más voy a aguantar?
Desearía no ser tan cobarde, aún me detiene el miedo al dolor, el miedo a que cualquier otro método que no sea la sobredosis sea tan doloroso que mis últimos instantes sean así; sin embargo la desesperación que llega de pronto me hace considerar la idea de que aunque duela sería sólo un instante y después toda esta vida de mierda se terminaría.
Otra vez estoy a la orilla del precipicio y sólo quiero dar el paso.
Ya no quiero ser un estorbo ni una preocupación para las personas que me rodean, sólo quiero que todo esto termine, ya no quiero sentir.
Ojalá vuelvas a escribir. Tuve oportunidad de echarle un ojo al blog.
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