He leído mis entradas anteriores; cuanto han cambiado las cosas en estos años, que sorprendente y que aterrador me resulta el sitio tan peligroso en el que estuve, pidiendo muerte cada cinco minutos, con dolor constante, casi en agonía.
Hoy me encuentro triste pero es más como un duelo anticipado, un proceso de dejar ir, y me ha resultado interesante como, cinco años después, vengo a mostrarle a la Fanny del pasado el resultado de haber alcanzado su “relación de sueño”, spoiler: Salió mal.
Quiero hablar de mí primero, porque finalmente, este espacio es mío, mi sitio, mi recuerdo, y es justo con el lector decir qué tanto aprendí en el camino.
Me mudé a vivir a CDMX en el 2020, llevo casi seis años en esta ciudad monstruo que me ha dado tanto alegrías como tristezas, conseguí el trabajo soñado haciendo interrupciones en una clínica de ILE, me casé con mi amor bonito, ingresé a terapia, tomé medicamentos, aprendí y crecí.
Si lo resumo en un párrafo suena fácil, sencillo, una cosa que haces como final de película, pero no lo fue, ni un poco. Resulta que ver los escritos de la Fanny del pasado me hace entender por qué soltar las cosas el día de hoy me resulta tan difícil; parece ser que aún siento que todo debía de haber salido bien, que este era el final que quería y que me debió haber hecho “feliz para siempre”.
Casarme con mi amor bonito no fue lo que quise, a esta altura no hubo la boda que soñé, los estantes de libros a los que me referí en alguna entrada sí existen pero no son míos, las perritas se cumplieron y son las únicas hijas que conocí porque se decidió que hijos humanos no serían posibles, así que, no hubo a quien contarle historias de amor, ni embarazos, ni familia.
Y el día de hoy me cuestiono hasta donde la mujer adulta que soy sigue aferrándose a la idea de que esto tenía que resultar porque luché incansablemente para que así fuera.
Voy a volver a hacer unas cartas a Ana, porque puedo ver perfectamente que en el ejercicio anterior (mis otras entradas) todo se trataba de añorar, de soñar, de imaginar vida futura con ella. Esta ocasión es distinta, ya tengo cinco años de experiencias viviendo juntas, aquí ya no hay sueños, hay evidencias y testigos.
Puede ser que como todo, las experiencias y referencias estén marcadas por mi muy personal manera de ver las cosas, pero voy a intentar ser lo más neutral posible, diseccionar el cuerpo de mi amor me requiere una inteligencia emocional que me ha costado demasiado adquirir y temo que no me alcance pero lo voy a intentar.
Ojalá que si algún día me atrevo a pedirte que leas esto, lo hagas desde el amor y no del rencor, ya estoy muy cansada de que me odies y estoy muy cansada de seguir pidiendo perdón por todo.
En fin. Que el amor nos dure lo que las entradas aguanten.
No hay comentarios:
Publicar un comentario