jueves, 18 de diciembre de 2025

Expectativas.

Son las 12:20 pm del 18 de diciembre, el último mensaje que te envié fue para decirte que te amaba y que extrañaba dormir contigo y no recibí respuesta. 

Ya no quiero escribirte, me duele hacerlo, decirte que te pienso y que te extraño y recibir silencio. 

Tienes tiempo para publicar historias en Instagram, 1 minuto te tomaría acordarte de mí y decirme algo, un minuto que no quieres tener y que a mí me parece ridículo estarte rogando. 

Antier tuve una crisis de llanto, llamé a mi mejor amiga y le dije “¿de verdad esto es lo que yo quiero? ¿De verdad me merezco esta relación?”.

La frustración me cerró la garganta. Esta idea, este plan, me ha salido terriblemente mal. 

Ahora que he tomado la decisión de dejar la relación me vienen a la cabeza mil cosas e increíblemente todas terminan haciéndome sentir culpable y loca.

Hay una canción de Julieta Venegas, se llama “Me voy” y tiene una frase que dice “No voy a decir que no merezco esto, porque es probable que lo merezco, pero no lo quiero y por eso me voy.”  Pienso que fui tan mala contigo que me merezco tu rechazo y me autocastigo, me digo “aguanta, enséñale que vales la pena”.

Qué cabrón tener la idea en la cabeza de que debo demostrarte que soy valiosa. 

Y ya me harté.

Ya no quiero mandar mensajes sin respuestas, hacer llamadas en donde me responda el buzón, viví con alguien que si se sienta conmigo no suelta el teléfono nunca, que no habla conmigo, que no puede darse una tarde para hacer un paseo conmigo y que se la pasa diciéndome que no la entiendo cuando todos mis recursos han sido destinados a ella. 

Estoy cansada de darle mi dinero, mi tiempo, mi cariño y mi afecto a quien me trata menos que si fuera basura, algo desechable en su vida.

Y no, no voy a decir que soy inocente pero como dice Julieta, ni de pedo me merezco esto.

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