jueves, 20 de febrero de 2020

Cartas para Ana II

Cartas para Ana II
Hace casi ocho años conocí a una mujer maravillosa, ni ella ni yo sabíamos que al cruzarnos, ella con mis letras y yo con su fotografía, se iniciaría la historia más bella de mi vida. 
La recuerdo ese día de septiembre caminando hacia mí en la recepción de un hotel, estaba nerviosa, ansiosa, me sentía desequilibrada y entonces me sostuvo entre sus brazos tal y como lo haría muchas veces más.
Ana, Ana, su nombre resuena en mi cabeza, escucho su voz en los audios que aún guardo y las lágrimas se cuelan por mis ojos, porque es inminente, es obvio, que el corazón se me ha desarmado desde su despedida.
"Te amo, pero no quiero estar contigo" fueron sus últimas palabras mientras yo me quedaba con la última promesa que rompí y la absurda idea de que siempre habría un mañana.
Es interesante cómo yo más que nadie debía saber que la vida y los momentos son impredecibles, que un día está y al siguiente no, que la paciencia también es finita, que en esta vida todo pasa.
Di por hecho que habría otros abrazos, otras terminales, otros viajes, di por hecho tanto tiempo que no valoré los últimos 10 minutos en la cama de su cuarto, la última media hora extra que me dió el autobus que me dejó.
Fui tan absurda, tan boba.
Ahora sólo queda el recuerdo, sólo queda la voz que repito en mi teléfono porque es el único te amo que queda.
Quedan el recuerdo y le acompañan las lamentaciones.

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