Hace un año me explotó la cabeza, hace un año el conejo blanco me dejó varada en el país de las maravillas y la reina roja me encerró en una torre. En el encierro me di cuenta que no soy lo que creía, toda la travesía me hizo cambiar, o quizá sea que siempre fuí así y no lo quería ver; cómo sea, hoy entiendo que soy lo que muchos llamarían "una mala persona".
Hasta hace poco creía conservar ciertas amistades que entedían los procesos de mi mente, de mi personalidad trastornada, hoy sé que no es así, que entenderme es difícil, complicado en sí mismo y que yo tampoco coopero demasiado. Pasé tantos años intentando cubrir las necesidades y afectos de quienes me rodeaban que ahora que literalmente mi interés por hacerlo es nulo el mundo es cachito más hostil.
En fin, que esto comienza a sonar como una disculpa o justificación por ser cómo soy y no, no voy a disculparme, no voy a hacerme chiquita, ni voy a correr a decirles que soy quien quieren que sea sólo para que me amen.
Me volé la cabezá hace un año por tonterías, esta ocasión no será igual, ya encontré la llave de mi celda, ahora puedo disfrutar del país que visito.
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