Han sido tantos años de creernos compañía que ahora vernos como soledad me rompe.
Hay tanto que quisiera preguntarte, ¿cómo lo haces? ¿Cómo lo sobrellevas?
Pero también sé que me aterra la respuesta, me aterra pensar que estar lejos de mí es fácil para ti porque en realidad ya no querías estar conmigo.
Es duro dejarte ser, me he propuesto dejarte crecer lejos de mí pero te extraño tanto.
Duele, cada vez que te pienso la sensación de algo clavándose en mi pecho es inefable.
A veces me da por engañarme sola, me recuerdo todas las cosas bonitas y me digo “fuiste pendeja por decidir terminar”, pero creo que en algún punto fui razonable al entender que si seguía a tu lado solo nos lastimaba más, me lastimaba más.
Ahora es claro que no estamos juntas, pero cuando lo estábamos y me despreciabas era muy confuso, aún más doloroso porque no estaba dicho pero se sentía.
Hoy me acuesto a dormir llorando porque sé que no volverás pero hubo muchas noches en las que dormí llorando aún teniéndote en la cama a mi lado; esas me destrozaron toda, todita.
Ojalá estuvieras aquí solo un ratito, solo un minuto para abrazarte y después dejarte ir de nuevo, porque te extraño tanto y ni todo el enojo del mundo puede con el amor que te tengo, que te tuve y que te guardo aún en mi corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario