martes, 24 de febrero de 2026

Firmar o no.

 Hoy hablamos, mencionaste el divorcio, la firma de papeles; te dije que aún no me sentía lista para hacerlo, dijiste que tú tampoco pero que era el siguiente paso.

Me duele tanto, hace tan solo unos días habría sido nuestro primer aniversario de bodas. Que culero, que pinche vida tan ogt y tan difícil. 

Y es que esperé tantos años para ser tu esposa que cuando por fin ocurrió todo se fue a la mierda. 

Me has reclamado una y otra vez que te fui infiel, que estar en una relación contigo no me impidió nada, y sí, es cierto; podría dar una lista muy larga de razones por las que lo hice, pero sería justificarme y ya no quiero hacerlo, ya estoy cansada de intentar demostrarte que decidí hacer las cosas diferente, tal vez demasiado tarde, o tal vez en el momento correcto para mí. 

Yo acepto este divorcio, acepto la separación, pero eso no significa que no me duela, no significa que en este momento no sienta que el corazón se me sale del pecho y que me falta el aire. 

Ay Ana Karen, hicimos tantas promesas y no pudimos cumplirlas. Leí los votos que me hiciste el día que nos casamos, fueron palabras muy bonitas que me conmovieron y me hicieron llorar tanto, ojalá hubieras seguido sintiendo eso, ojalá te hubieras casado conmigo porque querías y no porque te obligaron. 

Me veía tan bonita ese día, me arreglé el cabello con una diadema que mis amigas me regalaron, usé el vestido que mi mamá me dio y mi mejor amiga me llevó el ramo más bonito que había visto; fue una boda linda, después salimos a comer pollo en un KFC; cuántas veces te bromeé con eso, con que nos casáramos a escondidas y al final fuéramos a comer pollo. Y lo hicimos, pero no por las razones correctas. 

Fuimos dos mujeres que se amaron desde sus heridas, desde sus miedo y que intentaron compartir una vida; te extraño tanto, tanto, tanto. 

Para mí jamás fuiste una carga, algo de lo que necesitara liberarme; pero al final pudo más la imagen mía del pasado, no fuiste capaz de ver que te amé más que a mi misma, que te di todo aunque me quedara sin nada y que esa persona que fui ya no existía. 

No me arrepiento de nada, porque todos los errores que cometí me hicieron ser quien soy el día de hoy, reconocerme como una mujer imperfecta, que puede herir pero también que puede amar profundamente.

Le he escrito a una abogada y pedido una asesoría para saber cómo tramitar los papeles, ojalá puediera no tener que verte para firmarlos pero parece que es requisito asistir las dos: que culero que el mismo lugar que nos vio decirnos que nos amaríamos siempre es el mismo donde vamos a decir que esto no funcionó. 

Aún te amo; pero desde el amor te dejo libre y si mi firma en una hoja es la prueba de que mi amor es y fue real voy a dártela para que sigas tu vida, para que nos vayamos solitas sin rencores y en paz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario