Mami, me haces tanta falta en este momento, tu abrazo, tu compresión, tu complicidad.
Me hubiera gustado tanto que me vieras, que estuvieras conmigo y que el día de hoy al sentir al mundo venirse abajo pudieras ser refugio.
Lo intenté mami, intenté ser feliz con ella, intenté hacer las cosas bien y fracasé, nos rompimos el corazón y no sé cómo reparar el mío.
Mami, siempre dijiste que era ella, le pediste que me cuidara y lo hizo; pero todo se ha terminado y yo no sé cómo seguir.
La extraño tanto y duele, yo sé que debíamos terminar, seguir cada quien por su camino pero es muy difícil. Con ella se quedan mis sueños, mis ideas, el plan de vida.
Sé que ahora debo continuar, pero es tan duro, tan complejo. Como si hubiera muerto sin morir, yo soy experta en perder y aún así el hueco en mi pecho no tiene fin.
Mami, ojalá estuvieras aquí porque no puedo sola. Me siento rota, incompleta, ni las drogas psiquiátricas me quitan el pensamiento, la idea.
Ven, por favor visítame en sueños, dime que el corazón se me va a recuperar y que todo esto va a pasar, dímelo ma porque no le veo el fin.
Te fallé en la promesa, ojalá tú también puedas perdonarme.
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